CONTRADICCIONES Atentado contra CFK: La nueva grieta (piñas incluidas)

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El intento de asesinato de Cristina Kirchner conmocionó a la Argentina y al mundo. Si bien la dirigencia política se mostró -en general- unida tras el atentado, luego comenzaron las contradicciones. Y se abrió una nueva grieta.

Se abrió una nueva grieta en la (ya agrietada) Argentina luego del intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner. Como sucede con cualquier hecho de esta inmensa trascendencia -que incluso generó mucha repercusión en el exterior- todos quieren dar su opinión, sobre todo en las redes sociales, pero también en las calles. Y, principalmente, en la dirigencia política, que tras el atentado se mostró -salvo excepciones- unida. Pero con el correr de las horas comenzaron a verse las contradicciones.

En concreto, muchos de los que no simpatizan con el kirchnerismo alimentan la versión de que el atentado fue algo «armado» para «victimizar» a Cristina Kirchner. Es decir, no creen que haya sido real. Esta versión incluso fue abonada por dirigentes políticos, como la titular del PRO, Patricia Bullrich, o la diputada Amalia Granata.

Mucho más cauto fue Javier Milei, quien optó por no expresarse al respecto. Ante el aumento de la violencia que se viene viviendo hace semanas en la Argentina, hay que decir que la postura de Milei parece más acertada, sobre todo en las horas posteriores al atentado, cuando hay escasísimas certezas sobre lo acontecido.

Así las cosas, la grieta entre los que creen que intentaron matar a Cristina Fernández de Kirchner y los que creen que fue algo ‘armado’, comienza a profundizarse. Obviamente, esta grieta es consecuencia directa de la precedente, entre kirchnerismo y antikirchnerismo.

Por caso, la grieta llegó incluso a la violencia física en un restaurante de Caballito, donde dos comensales se agarraron a trompadas anoche, según trascendió en redes sociales.

Los testigos comentaron que un primer comensal comenzó a los gritos a decir «No nos pudieron vencer» mientras comparaba el intento de magnicidio a CFK con el golpe a Juan Domingo Perón de 1955. Desde otra mesa, un segundo comensal comenzó a pedirle silencio, pero terminó eufórico a los gritos de «Viva Macri!». Y se fueron a las manos.

En cuanto a la dirigencia política, si bien en un primer momento se mostró en general unida -muy linda la foto en el Senado-, las contradicciones empezaron a aparecer con el correr de las horas, con pases de factura por los discursos de «odio», de un lado y de otro. Mucho blablá pero poco mea culpa.

Sin ir más lejos, ayer por la tarde, horas antes del intento de homicidio a la vicepresidenta, en el Senado estuvieron cuatro horas con cuestiones de preferencia y de privilegio, disparándose duros dardos unos a otros.

Todos dicen querer «terminar con la grieta y el odio», pero apuntan contra el que está en la vereda política de enfrente. Y, en rigor, como dice el refrán: el que esté libre de pecado que tire la primera piedra…

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