A pesar de la prohibición de despidos, en agosto hubo más de 53.800 y unos 3.400 desvinculados sin causa

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Pese a que el mercado laboral se recupera muy lentamente en términos netos de altas y bajas, el saldo neto fue de 0,2% de la nómina en el total de respuestas a la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) entre empresas privadas registradas con más de 10 personas en relación de dependencia, el Ministerio de Trabajo volvió a detectar una aceleración en la tasa de “salida” de empleados privados de 1,5% en junio (87.600 asalariados formales), tras haber alcanzado un pico de 1,9% entre marzo y abril últimos (en torno a 110.000 puestos en cada mes), a 1,8% en agosto (103.300 personas).

En contrapartida, por tercer mes consecutivo aumentó la tasa de entrada al mercado de trabajo privado asalariado desde un bajo nivel de 1,4% de la nómina total en mayo y junio (unas 82.000 personas por mes), a 2% (casi 118.000 puestos), el mejor registro desde marzo, cuando por primera vez volvió a la relación piso que predominó entre 2003 y primeros meses de 2018, antes que se desatara el inicio de un nuevo ciclo recesivo.
Sin embargo, aún el mercado laboral está lejos de ingresar en un ciclo virtuoso de reactivación, porque se mantiene un bajo nivel de inversión productiva, sólo se concentra en algunas obras de construcción residencial y compra de máquinas y equipos para renovación de las instalaciones mínimas que requieren diversos sectores.

En consecuencia, la alta proporción de “renuncias” de personal a un empleo privado estable se atribuye más a un “acuerdo de partes”, entre trabajadores y empleadores, para poder escapar la vigencia de la prohibición de despidos, pese a que no son pocas la firmas y sectores que no lograr recuperar niveles de actividades mínimos para solventar el negocio; que a la existencia de oportunidades concretas de mejora de ingresos con la movilidad laboral.
Según la EIL, mientras que entre mediados de 2017 y fines de 2019 la proporción de desvinculaciones por renuncia se ubicó por debajo del 40% del total, con algunas excepciones, desde la irrupción de la pandemia de Covid-19 y el decreto que prohibió los despidos sin causa, esa relación saltó a picos de más de 60% en el primer trimestre de 2021, bajó transitoriamente en abril a 46% y desde entonces se estabilizó por arriba de 52%, representativa de un rango de 90.000 a poco más de 100.000 trabajadores. En agosto involucró a 103.300 asalariados privados formales, significó un ritmo de más de 1,2 millones de personas por año.
El relevamiento de la cartera laboral estimó que del total de las desvinculaciones 41,3% fueron decididas por las empresas frente a un promedio histórico de 20 años de 52%; y el resto por los trabajadores, entre las que se destacan, en segundo lugar las derivadas por finalización de obras (construcción) y de contratos a plazo fijo; y en menor medida por concluir el período de prueba; jubilación y 3,3% por despidos con justa causa (disciplinaria) y también 3,3% con causa, como el cierre de un establecimiento por falta de ventas.