
Alberto Fernández intenta tender un puente con Horacio Rodríguez Larreta para transitar la segunda parte de su mandato mientras se repliega en su entorno ante la tensión con el kirchnerismo.
La relación entre el presidente y el jefe de gobierno se rompió durante la pandemia. Las diferencias públicas respecto del manejo de la peste, en especial por el tema de las clases, y la quita de fondos de coparticipación de la Ciudad por parte del Estado nacional -ambos conflictos terminaron en la Corte Suprema- rompieron el vínculo que habían aceitado ambos mandatarios al inicio de la gestión de Alberto.
Pero en el albertismo dicen que el límite para el trabajo político es Mauricio Macri, no Larreta, y por eso se comenzó a hablar en secreto de próximas reuniones entre el alcalde y emisarios del presidente. Los llamados a un acuerdo nacional por parte del oficialismo habían interesado en un principio al alcalde porteño, que tiene lidiar con los extremos de su propio frente. Pero justamente esos sectores lo obligaron a descartar el acuerdo ante la proximidad de las elecciones.
Ahora, una de las versiones indica que Juan «Juanchi» Zabaleta, ministro de Desarrollo de la Nación, sería el enviado por Alberto para recomponer la relación con Larreta. En su entorno negaron cualquier encuentro: «No existe, no hay nada», dijeron las fuentes.
En el ala del Gobierno que responde a Alberto creen que el kirchnerismo está interesado en exponer estos vínculos para perjudicar a los funcionarios de confianza del presidente. Y dejan correr que Larreta tiene un nexo con Cristina Kirchner por medio de Eduardo «Wado» de Pedro.
La tensión entre los principales socios del Frente de Todos sigue latente luego de las elecciones. Con miras a la segunda parte del mandato, el «albertismo» comenzó a reordenarse y a mostrar signos de autonomía respecto del resto de la coalición gobernante.