El miércoles 12 de agosto podría marcar un momento decisivo para definir el futuro de Gianni Infantino, presidente de la FIFA. Tras el entusiasmo inicial por la organización del Mundial 2026, su posición se ha visto puesta en jaque luego del fracaso en la creación de una sociedad comercial denominada FIFA Forward Enterprise (FFE). Este proyecto buscaba gestionar los activos comerciales más valiosos de la FIFA, incluyendo el Mundial y el Mundial de Clubes, mediante la venta del 20% de la sociedad en una operación valuada en aproximadamente 20 mil millones de dólares.

La ambición desmesurada del dirigente suizo-italiano de 56 años ha provocado una rebelión silente que ahora se hace visible. Los principales opositores de Infantino son Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, y Nasser Al Khelaifi, máximo responsable del París Saint-Germain y de la Asociación Europea de Clubes de Fútbol (EFC), que agrupa a más de 800 equipos. Ambos coincidirán en Salzburgo para la final de la Supercopa de Europa entre PSG y Aston Villa, donde podrían coordinar estrategias, incluyendo un posible boicot al Mundial de Clubes de 2029.
La posible reunión en Austria fue revelada por el medio británico TalkSport, que coincide con información ya conocida: Ceferin quiere que Infantino deje la presidencia de la FIFA, pero para ello necesita consolidar apoyos, lo que en la política deportiva depende de la capacidad de lobby y las concesiones que se puedan ofrecer.
Se presume que las 55 federaciones que integran la UEFA están alineadas contra Infantino, aunque hasta ahora únicamente Finlandia, Gales, Serbia, Suecia y Rumania han manifestado oficialmente su intención de impulsar un cambio en la conducción de la FIFA. Se espera que en los próximos días se sumen otras federaciones influyentes, como Alemania e Inglaterra.
En Austria, es probable que Ceferin solicite un mayor respaldo a su aliado Al Khelaifi, lo que implicaría que algunos clubes europeos agrupados en la EFC se posicionen públicamente contra Infantino. Una de las medidas que se evalúa es la negativa de dichos clubes a participar en el Mundial de Clubes de 2029, torneo aún sin sede ni fecha definidas. Cabe destacar que la FIFA no ha pagado a los clubes los montos correspondientes por la edición 2025, tanto en pagos directos como en el mecanismo de solidaridad. Sin embargo, aliados del presidente aseguran que un boicot no sería posible porque el torneo todavía no ha sido oficialmente presentado.
Quienes buscan destituir a Infantino cuentan con dos opciones: esperar al Congreso ordinario de la FIFA, programado para marzo de 2027 en Marruecos —país aliado del mandatario— o impulsar un Congreso extraordinario. Para convocarlo, es necesario el apoyo de al menos 43 de las 211 federaciones afiliadas o de la mitad de los 37 integrantes del Consejo de la FIFA, entre ellos el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia. Aun así, para remover a Infantino se requiere mayoría absoluta en ese Congreso.
La reciente oposición conjunta de UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática al proyecto de privatización evidenció que Infantino ya no cuenta con el respaldo unánime que tuvo en el pasado, aunque mantiene aliados importantes, como Marruecos, Qatar, Kuwait y Líbano.
El escenario actual no resulta favorable para Infantino. Surgen preguntas sobre si Victor Montagliani, presidente de la Concacaf, será el candidato con mayor consenso para su reemplazo, o si la presidenta de la Federación Noruega, la exfutbolista Lise Klaveness, apoyada por el expresidente Joseph Blatter, está ganando terreno. También genera incertidumbre la posición que adoptarán la Conmebol y Claudio Tapia en este contexto.
Infantino parece acorralado y ha perdido la sonrisa que mostraba durante el Mundial. Por eso, se prevé que en los próximos días desde Austria se produzcan novedades capaces de alterar el tablero político del fútbol mundial.
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Varias ciudades estadounidenses que fueron sedes de partidos del Mundial 2026 están reclamando a la FIFA millones de dólares que, según afirman, les habían sido prometidos. Así lo informó este martes el medio The Athletic, que recogió declaraciones bajo condición de anonimato de cuatro ejecutivos de las ciudades anfitrionas. Según ellos, directivos de la FIFA les aseguraron que cada ciudad recibiría un millón de dólares en fondos de “legado” destinados a la construcción de infraestructura relacionada con el fútbol y al apoyo de proyectos sociales.
The Athletic detalló que estas solicitudes se hicieron tras el anuncio de Infantino sobre contribuciones similares para las sedes del Mundial de Clubes 2025, que también se celebrará en Estados Unidos. Los ejecutivos afirmaron que la promesa fue realizada verbalmente por altos cargos de la FIFA en varias reuniones, aunque la organización nunca hizo un anuncio público al respecto. A la fecha, los pagos no se han efectuado, por lo que las ciudades están pidiendo actualizaciones.
Entre las sedes del Mundial 2026 en Estados Unidos, Canadá y México se encuentran Seattle, San Francisco, Los Ángeles, Dallas, Kansas City, Atlanta, Filadelfia, Miami, Boston y Nueva York/Nueva Jersey.
Consultada por la agencia AFP, la FIFA declinó hacer comentarios sobre este tema.